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viernes, 15 de enero de 2016

Editoriales y sociedad del espectáculo

Tomado de "Lobotomízame suavemente", en Yorokobu

Los universos del blog y la editorial tradicional vuelven a cruzarse: al blog (aquellos que tienen visitas de verdad, y esto puede incluir nombres tan populares como The Huffington Post o Gawker) no le importa si lo que se publica es incluso un verdadero disparate, ya que a la gente —si llega a leerlo— se le olvidará al instante. Lo mismo sucede con los libros: asumiendo que serán extirpados del «organismo» en breve, lo importante es que se vendan. Nadie va a reclamar por un libro o un artículo malos. Y si alguien lo hiciera, tanto mejor: mayor tráfico, mayor morbo. Mayores números.

Tanto libros como artículos, posts, entradas en redes sociales y demás solo cumplen una función en la actualidad: ser un pretexto, algo de lo que hablar durante un fugaz intervalo de tiempo. Su verdad o falsedad, su calidad o infamia pasan a un segundo plano. A fin de cuentas, no son asuntos que interesen a nadie. (Me pregunto si no es justamente dicha fugacidad la que hace que la indignación mediática acabe no en hoguera sino en fuego fatuo). En este momento es cuando el show business acude al rescate en una jungla donde todos luchan por destacar; como el ingrediente secreto que todo objeto cultural debe presentar si quiere sobrevivir (incluso si quiere nacer). Se exige llamar la atención a toda costa, sin importar si el aspirante tiene que arrojarse desde un trampolín de diez metros de altura mientras hace un elevator pitch de su novela o pasar calamidades en una isla deshabitada salvo por los otros concursantes procedentes del mundo de la farándula, de la prensa rosa o de tiempos ignotos.

Este es el momento en el que el aspirante a escritor reconocido tendrá que incorporar a sus intereses el personal branding, el marketing, el storytelling. Precisamente porque será él o ella (y su historia, su leyenda) lo que esté en venta y no solo su libro. Es más: su libro no será sino un complemento más; otro elemento de una narración mucho más amplia, mucho más transmedia.

lunes, 26 de marzo de 2012

ombloguismo: acerca de las revistas culturales

"Las revistas culturales que sobreviven como empresas privadas con finanzas sanas mediante la venta de publicidad se pueden contar con los dedos de una mano, debido en gran parte al desinterés de los empresarios mexicanos por apoyar la cultura y, por otra, a la incapacidad congénita de los artistas e intelectuales para actuar como empresarios culturales exitosos. Es decir, no tienen los conocimientos mínimos para realizar un plan de negocio plausible, sus objetivos y metas siempre son de un horizonte limitadísimo (sobrevivir al siguiente número), desprecian la importancia de la administración, la investigación de mercado y los sistemas profesionales de distribución y promoción, y, por lo mismo, no pueden ofrecer a sus posibles anunciantes lo que requieren: público, audiencia, lectores, a los cuales puedan hacer llegar la publicidad de sus productos..."

Publicado en Ombloguismo, de Guillermo Vega Zaragoza.